El salón entero quedó en completo silencio.
Habían acudido a exigir justicia para Lia, a regodearse con el bochorno de Sami Ruffo y de Grupo Aztel; pero desde que apareció aquella joven llamada Alina, todo dio un vuelco.
De pronto, Lia pasó de víctima a ser la autora intelectual de todo, mientras que Sami dejó de ser el degenerado de la historia para volverse el héroe que rescata a la damisela. Alina seguía sentada en el estrado, con aire despreocupado; con apenas unas cuantas frases, certera