Lia lo gritó furiosa. Antes de que Uriel respondiera, Mariza entró a la sala.
—¿Por qué tantos gritos? Lia, ¿cómo le vas a levantar la voz a tu hermano?
En cuanto vio llegar a su madre, Lia la tomó del brazo, haciéndose la víctima con mimos.
—¡Mamá! Mira a Urial. Quién sabe qué le metió Alina en la cabeza, ¡ahora se la pasa en mi contra!
Mariza le dio unas palmaditas en la mano para tranquilizarla y se volvió hacia Uriel.
—No es que mamá te quiera regañar, pero Lia es tu hermana. ¿Cómo vas