Capítulo 76: Ángel.
—Escucha, Ayla —habló tomándome del rostro para que lo mirara—. Debo irme un momento, no te muevas de aquí. No des vueltas sola y no te alejes. Volveré pronto, ¿De acuerdo?
Fruncí el ceño con confusión. ¿Iba a dejarme con una bola de desconocidos? Dudé antes de responder, no quería preocuparlo, pero tampoco quería ser una idiota sentada junto a un monton de gente desconocida que podría asesinarme con solo usar el dedo meñique.
—Ayla —presionó al ver que no respondía.
—De acuerdo.
Me observó un