Se inclinó, acortando la distancia. Pensé que me besaría, y una parte de mí, la parte que estaba cansada de luchar, lo deseaba desesperadamente. Pero se detuvo a milímetros de mi boca.
—Suficiente por hoy —soltó de repente, alejándose y rompiendo el hechizo.
El aire frío del anexo me golpeó, haciéndome reaccionar.
—¿Dónde aprendiste a pelear así? —cuestioné curiosa mientras me sentaba con las piernas cruzadas sobre la cama—. No se parece a tu pelea con Matthew.
—Eso fue más —se encogió de hombr