Capítulo 44: Desde que me besaste en el granero.
POV AYLA
El corazón me golpeaba las costillas con tanta fuerza que estaba segura de que Keydan podía sentirlo a través de mi piel. Estar sentada en la mesada, con sus manos firmes en mi cintura y su aliento rozando mis labios, me hacía sentir peligrosamente expuesta. Entonces me di cuenta de la falta de ropa, seguía con el bikini y el frio de la mesada en mis piernas estaba calando mis huesos. Eso junto a las miradas de la gente en la sala, y los susurros que empezaron desde que Keydan me subió