Me desperté con el sol que se filtraba por las cortinas de la habitación de Keydan, era un recordatorio de que el mundo seguía girando a pesar de que el mío se había detenido anoche. Me sentía extrañamente ligera, la fiebre parecía haber cedido, pero el peso posesivo del brazo de Keydan sobre mi cintura y su respiración constante contra mi nuca me devolvieron a la realidad de golpe. No estaba arrepentida pero tampoco estaba preparada para lo que venía.
Keydan se movió, semi dormido.
Me quedé rí