Tragué mi amargura, me mojé el rostro luego de observarme un momento. Era un desastre de ojeras y palidez sudorosa. No me sentía para nada bien. Estar en la habitación de Keydan tampoco me había bien, no con él yendo tras Milena solo para jugar un estupido juego. Tenía que empezar a desintoxicarme de Keydan y no podía hacerlo si seguía durmiendo en su cama.
Salí a la cocina, encontrándome con desconocidos en todos lados. No estaba preparada para una fiesta, no con mi moño desordenado y la camis