Una vez que Clara y Caden se encontraron a solas, la mujer dejó traslucir su preocupación y su instinto protector.
—Doctor Greenwood, ¿tiene una idea de todo lo que me ha costado progresar y mejorar la vida de mi hija?
—No puedo imaginármelo, solo puedo apreciar el resultado y ese resultado me indica que lo hizo muy bien.
—Como veo que lo ha percibido, es mi obligación decirle que yo no voy a permitir que mi hija la humillen.
—No tengo intención de humillarla, todo lo contrario.
—Sus actos