—Bueno, lo que no puedes hacer en gimnasia física, lo compensas con creces con gimnasia verbal. Eres un puto sabelotodo, ¿lo sabías?—
—No lo soy —repliqué, riendo a medias, sintiéndome mejor por haber compartido mi historia con él.
—Sigue diciéndotelo. Quizás deba llenarte la boca de mi polla y sacarle más partido.—
Su pene se mueve bruscamente entre nuestros cuerpos sellados juntos.
—Ni hablar. —Sintiéndome más ligera, le agarro la cara y le doy un beso rápido, luego salto de sus brazos y de l