Lincoln
Salgo volando a toda velocidad del vestuario masculino del gimnasio y me llevo el susto de mi vida cuando me cruzo en el camino de alguien que no esperaba que estuviera aquí tan tarde.
—¡Madre mía, qué susto! —Me llevo la mano al corazón, que ahora me late con fuerza—. No sabía que empezabas esta noche. —Estoy confundida, pero le doy la mano para saludar a la nueva limpiadora y le dedico mi encantadora sonrisa—. Creí que Rio había dicho que empezabas temprano mañana por la mañana. —Lade