Riley le encantaba la pizza especial de pepperoni con extra de queso y pepperoni». Sonrío al recordar que era su favorita.
Excepto por el suave roce de su pulgar contra la piel de mi estómago, como para asegurarme que está ahí para mí, William permanece tan quieto como una estatua detrás de mí.
Cierro los ojos y me transporta directamente a aquella noche; cada recuerdo sigue vivo en mi mente. Desde el sonido del motor hasta el dolor en mi hombro, lo recuerdo todo.
Y aún puedo percibir ese olor