Jasemin.
Babel no dormía nunca, incluso en la madrugada podían escucharse pasos, órdenes, acero chocando, caballos atravesando patios internos y soldados moviéndose como sombras debajo de las antorchas. Era un reino construido sobre poder… y el poder jamás descansaba.
Yo tampoco… Llevaba noches sin dormir bien, no desde ese momento en que se sobrepasaron los limites y permití que ese hombre me besara.
No desde que él me había arrastrado fuera del infierno con esa mirada oscura y esa voz brutal