Jasemin
El silencio cayó de golpe y mi cuerpo se tensó apenas.
No era actuación ni una amenaza vacía, lo decía en serio y lo peor fue que nadie pareció sorprendido.
Así que uno de los hombres asintió de inmediato.
—Se hará esta noche.
Aarón tomó la copa que yo acababa de servir y bebió un poco sin siquiera mirarme.
—También quiero fuera a los traidores del mercado central.
—¿Todos?
—¿Acabo de tartamudear? —El hombre bajó la cabeza inmediatamente.
Y algo frío me recorrió el estómago.
Porque en R