PARTE II. CAPÍTULO 35
—Tal vez me case con Sabino —declaró Marisa y a Meredith se le fue la barbilla al piso, y sus ojos se abrieron tan grandes que la pediatra incluso resintió la apertura en las comisuras de estos.
—¿De qué estás hablando? —preguntó la pediatra, tras sacudir la cabeza y obligarse a volver a respirar, porque la sorpresa le había dejado sin aire—. ¿Te pidió matrimonio?
—Más bien, me ofreció matrimonio —declaró la mayor, que comía recargada a la barra de la cocina, esa donde estaba la estufa y la tar