—¿Cómo está Emilia? —preguntó el hombre mayor y la azabache se aterró en serio, pues, que ese hombre la conociera y se interesara en ella, podría ser algo peligroso de verdad—. ¿A dónde pasarás por ella?
—Está bien —respondió Alejando con una expresión relajada y el rostro de Malena se frunció inevitablemente, pues en el estómago de la joven seguía ardiendo su coraje y en su cabeza comenzaron a aparecer mil inseguridades—, ha estado animada, así que me siento tranquilo.
Todo se estaba tornando p