— Lo siento, me quedé dormida — se excusó Milenka al llegar a la casa de Ramona.
— Creí que ya no vendrías. Imagine que estarías cansada por el trabajo de ayer — Ramona la saludo con un abrazo y un beso en la mejilla.
— Sí, fue una noche ajetreada — el recuerdo del rostro de Itzam entre sus piernas devorando su intimidad provocaron un ligero enrojecimiento en sus mejillas, agradeció que Ramona no la estaba mirando.
Su amiga era demasiado intuitiva y más, cuando se trataba de temas sexuales, la