— Estoy exhausta— Miranda se desparramó sobre una silla con ayuda de sus propios pies, se retiró los zapatos, dando alivio a sus dedos y talones.
—Te doy la razón, estuvo muy pesado — la secundo Milen.
Ambas jóvenes junto a un grupo de sus compañeros fueron elegidos para preparar los platillos qué se servirían en la gala de la universidad como recompensa por obtener las mejores notas del curso. Aunque a esas alturas ya no estaban muy seguras de que en verdad se tratase de un premio o un casti