Capítulo 80 — Epílogo: Donde siempre vuelve el corazón.
La mañana llegó tranquila sobre la mansión Belmonte.
El sol iluminaba suavemente los ventanales, llenando cada rincón de la casa con una calidez que durante mucho tiempo había parecido imposible recuperar.
Pero ahora la mansión ya no guardaba silencios dolorosos.
Guardaba risas.
Guardaba sueños.
Guardaba una nueva vida.
Adrián abrió los ojos antes de que sonara la alarma.
Era una costumbre que había adquirido desde hacía meses.
Cada mañana despertaba unos minutos antes que Miranda solo para obs