Mundo ficciónIniciar sesiónGrecia parpadeo varias veces y lo hizo solo para darse cuenta que estaba recostada en el largo sillón de la sala, con los labios de Diego, muy muy cerca de sus propios labios; un escalofrío recorrió su cuerpo involuntariamente al imaginarse esos labios posados sobre los suyos en un beso ardiente y pasional, tuvo que morderse el interior de su mejilla para evitar gemir al recordar lo que aquella boca era capaz de hacer.
—¿Q-qué haces? —preg







