Mundo ficciónIniciar sesiónGuillermo Mendoza era un hombre que lo tenía todo: el amor de Grecia que era su mayor felicidad, una fortuna que despertaba los deseos más perturbadores en su cuñado. Una traición lo llevó al borde de la muerte, pero antes de eso Guillermo juró vengarse de los culpables. Dos años más tarde Guillermo vuelve a la vida de Grecia ahora como Diego Mendoza con más odio del que jamás ha sentido por nadie. Acorrala a la familia Falcón quienes han llevado sus empresas al borde de la ruina. Un contrato matrimonial vuelve a unir sus vidas. Grecia lucha contra la atracción que siente por Diego, quien le recuerda a Guillermo en cada momento, excepto porque Diego tiene una cicatriz en el rostro que solo aumenta su enorme atractivo. ¿Cumplirá Grecia el juramento que hizo en la tumba de Guillermo? ¿Podrá Diego revelar su verdadera identidad y amar a Grecia?
Leer más“Hoy a concluido una etapa de mi vida, que a pasar de ser difícil no puedo dejar de agradecer a cada una de las personas, que han influido con algo en esta caminar.”
Así concluyo su discurso el G. Ruiz., había trabajo más de 30 años como general, y otros más como personal de apoyo, pasando como teniente. A lo largo de su tiempo, se conocieron mundos diferentes, habitados con gran similitud a la tierra.
Hoy ya se retiraba, sin embargo no sabía lo que la vida le había reservado.
Aunque él se sentía contento de ir con su familia, también había algo que le preocupaba, algo que había descubierto y que fue el detonante para decir pasar a la jubilación.
-General Ruiz.
Diga.
-Te habla contreras, es necesario que venga a la base. Hay algo que debemos platicar y que no puede ser por este medio.
Señor ya estoy jubilado, además, me encuentro a muchos kilómetros de la base.
-Mateo, no es una orden como militar. Es un ruego como amigos que somos. Ya sé que te encuentras muy lejos, debe de estar escuchando el helicóptero que he mandado para buscarte.
Lucas, lo bueno que es un ruego, pero me parece más a una orden, ok. Agarro mis cosas y voy a verte.
- No es necesario, que traigas nada. Los muchachos se encargaran de traerte los necesarios, después que platiquemos.
El coronel contreras colgó el auricular, y se quedó observado el conjunto de carpetas que tenía el escritorio. Hace algunas horas se las habían llevado y hojeando la primera se encontró con datos que no podía creer.
Mientras Mateo se encontraba erizado por las palabras del su amigo. “hay algo que debemos platicar y que no puede ser por este medio.”
Tocaron la puerta y saliendo de su trance, se dirigió abrir.
-Señor son el Sargento Peláez, me enviar…
Sin dejas que termine la frase le contesto.
Si, ya se vamos.
Se dirigió al helicóptero. Se acomodó y partieron, solo dirigió la mirada a su esposa e hijos que no comprendieron los que pasa, y más por el silencio de él.
Espero poder volver a verlos. Pensó.
Grecia se miró al espejo una vez más sin poder creer que estaba vestida de novia por tercera vez en su vida y con el mismo hombre. Definitivamente, ellos habían nacido para estar juntos.—Date prisa mamá, papá está desesperado —gritó Valentina vestida con su vestido blanco, parecía una pequeña hada de cuentos infantiles.—¡Ya voy! ¡Ya voy! No es que quiera escapar —se quejó Grecia al ser casi arrastrada por su hija de siete años.Habían pasado dos años viviendo en unión libre, pero con el compromiso grabado en sus corazones. Dos hermosos años en los que aprendieron a sanar sus heridas como pareja y disfrutaron de sus hijos todo cuanto pudieron y finalmente Guillermo le había pedido matrimonio dos semanas atrás.«—¿Qué es lo que se traen entre manos? —preguntó mient
Guillermo pensó que estaba teniendo el mejor sueño de su vida, llegó a pensar incluso que podía haber muerto y ahora estaba en un mundo paralelo donde finalmente podía ser feliz junto a Grecia y sus hijos.«Eso es, solo así puedes explicar que Grecia te dijera que te ama y que nunca te ha dejado de amar», pensó.Sin embargo, al despertar esa noche Grecia estaba dormida en el sillón en una esquina de la habitación y su corazón volvió a latir enloquecido porque las palabras que su mente recordaba eran todas ciertas.Guillermo vio a Grecia por un largo tiempo, no quería hacer ruido o llamarla, porque no deseaba despertarla, sin embargo, algo sucedió y ella abrió los ojos fijándose en él.—¿Estás bien? —se apresuró a su lado y tocó su rostro con las manos.Guillermo se sintió de repen
El vaso de cristal resbaló de las manos de Grecia sin poder evitarlo, mientras un dolor agudo se apoderó de su corazón; el pecho le dolía sin razón aparente.—¡No des ni un solo paso más mamá o te cortarás! —gritó Guillermo al ver a su madre temblar.—Estoy bien —susurró, pero era una mentira.Grecia sentía que el aire empezaba a faltarle y el ardor en los pulmones solamente empeoraba la sensación de ahogamiento, como si estuviera siendo sumergida dentro de una piscina de agua y no pudiera salir para coger aire.—¡Mamá! —gritó Valentina al verla casi a punto de caerse.—No sé acerquen, estoy bien, les juro que estoy bien —insistió impidiendo que ellos se acercaran y se cortaran con los pedazos de vidrio en el piso.Grecia se obligó a respirar varias veces para tranq
Grecia se sintió incómoda por lo ocurrido allí afuera, por un momento llegó a pensar que Basil tenía un interés sentimental en ella, pero al darse cuenta que la cena era solo eso; una cena entre amigos se sintió un poco más relajada y decidió disfrutar del momento que pocas veces se permitía tener. Y todo lo que hasta ese momento había disfrutado se vio opacado en el mismo instante que Basil tomó sus manos entre las suyas. Un gesto que no tenía nada que ver con la amistad, porque ella sabía muy bien diferenciar una cosa de la otra.—Basil —susurró tratando de liberar sus manos con discreción.—Grecia, no sé cómo decirte esto, o como puedas tomarlo tú, pero no puedo seguir callando lo que siento por ti, esto me supera —confesó y el cuerpo de Grecia tembló.—Basil, por favor —Grecia l
Último capítulo