Mundo de ficçãoIniciar sessãoGrecia solo respiró tranquila cuando el helicóptero estuvo en el aire. No podía imaginarse lo que hubiera sido de su hijo y de Camila si llegaban a caer en las manos de Rodrigo. No podía siquiera explicar cuál era el motivo de tanto odio en su contra. Ya dudaba seriamente que él necesitara un motivo para sus maldades, él debió nacer con el alma podrida.
—¡Dios, ese hombre está loco! —dijo Camila, para quie







