Eva terminaba una consulta cuando Julia entró. “Hola”. Cerró la puerta detrás de ella y abrazó a Eva. “Te extrañé mucho”.
Eva recibió a Julia en sus brazos. La observó detenidamente. “Parece que estás más delgada”.
Julia se sentó en la silla cansada. “Si, el trabajo del despacho es pesado y pareciera que Mario me dejo sola, no me ayuda”.
Julia afirmó. “No le daré el gusto”.
Eva y Julia salieron juntas de la veterinaria a un restaurante cercano. Compartieron vivencias de los días que no