Clara compro un vestido negro a la medida, era sexy y entallado, asistió a un salón de belleza en varias ocasiones para un tratamiento a su cabello y ahora lo pintaba de otro color, también le hicieron manicure y pedicure y tratamientos para el rostro, estaba muy cambiada, al verse en el espejo era una joven bonita y segura cuando miraba su reflejo, ya no era esa Clara que trabajaba en el bar.
Salió del salón y caminaba por el centro comercial cuando se topó de frente con Mario.
“Perdón”.
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