Ya no dijeron nada en el camino a la casa, al llegar los empleados bajaron todas las cajas, el padre de Eva les indicaba donde dejarlas, Eva cargaba al pequeño en la sala, uno de los empleados se encontró una caja larga y blanca.
Eva la miro, no la conocía.
El empleado le dijo. “¿Dónde pongo esta caja?”. Era la única que no estaba rotulada.
Eva miró a su padre que seguía ocupado afuera.
Eva le dijo. “Póngala en la mesa por favor, Eva recostó al pequeño y se acercó a la caja, al abrirla encontró