24. La dama misteriosa
−Creo que debemos continuar con esta conversación en otro momento -dijo el rey Robert, deteniendo a Amara- todos estamos muy alterados y no podremos llegar a buen término nuestra reunión.
−Concuerdo con usted alteza -respondió Tomas- me disculpo de nuevo, con su permiso me retiro
Cuando Tomas salió del salón, Amara soltó un grito de frustración, mientras Alastar y el rey Robert se veían confundidos
−Como quisiera arrancarle la cabeza -espeto furiosa
− ¿Qué fue lo que paso ayer? -pregunto Alasta