Los niños volvieron a alejarse, pero en sus adentros había una sensación de vuelta, ellos volverán al hombre. El sol de la tarde bañaba el pequeño patio, creando manchas de luz sobre el suelo de tierra. El aire estaba impregnado con el aroma de las flores que aún luchaban por florecer en un rincón olvidado del jardín. El sonido de las risas infantiles llenaba el espacio, como una melodía que intentaba distraer a los niños de las sombras de la casa. Los mellizos, Georgina y Maximiliano, jugaban