— Hemos perdido todo rastro de James Campbell — Le informa un hombre a Andrés, que al escuchar aquello se coloca de pie.
— No puede ser que el maldito infeliz sea cobarde y se esté escondiendo de nosotros.
— Lo dudo señor, pero está metido en algún asunto que está acaparando toda la atención del señor Campbell.
— Trae a Dalia aquí — Ordena Andrés, el subordinado obedece y sale para ir en busca de Dalia, unos minutos después la mujer entra en la Oficina claramente Andrés se percata de que Dalia