Las Camionetas Negras detienen su andar las ruedas rechinando es lo último que se escucha, mientras que los pálpitos de la pequeña mujer que estaba acomodándose va en aumento, ella se muerde los labios no creyendo que el hombre tuviera las agallas de presentarse hasta la pista, ahora su duda era acerca de que le diría a su padre, como tomaría la presencia de Maximus Albani en su Jet Privada.
— Señorita Campbell, su padre ha dado autorización para que usted y el señor Albani aborden la Jet de es