— Estaré pronto allí — Fue la respuesta de Maximus, mientras que para Helen aquella llamada fue un claro recordatorio de la cruda realidad, Maximus Albani era un hombre casado y esto que ellos estaban haciendo era un pecado, Helen se aleja de allí lo que más que pudo, aquella conversación no tenía nada que ver con ella y si tenía aunque sea el más mínimo de pudor no tenía ni siquiera que pensar en eso, entre ella y la esposa de Maximus había una diferencia abismal, mientras ella pensaba en eso,