C26 -¿HUMANOS?
Elizabeth respondió al beso sin poder evitarlo. La tensión creció como una corriente eléctrica entre los dos, hasta que una garganta se aclaró detrás de ellos.
Ella reaccionó primero, empujándolo con tanta fuerza que Gideon dio un paso atrás y terminó golpeándose contra una estantería. Ambos se giraron y vieron a Zander en la puerta, una ceja arqueada.
—¿No es muy temprano para ponerse cachondos?
Gideon la miró de reojo y luego fijó la vista en su hermano.
—¿Qué quieres, Zander?