Cruces de corazones. Capítulo 27. Doble unión.
Dayana y Lucero estaban en la habitación, donde Alena, las observaba, dándole los últimos detalles a las chicas como una madre orgullosa.
Aunque Lucero era mayor a su hija dos años y medio, se conocían desde muy pequeñas, se habían querido como hermanas, y ellos le habían tomado cariño, y en cierta medida la sentían como otra hija.
—Se ven hermosísimas, estoy tan orgullosa de ustedes —pronunció con lágrimas en los ojos.
—No llores mami, se te va a correr el maquillaje —le dijo Dayana besando c