Cruces de corazones. Capítulo 26. Entregados al amor.
Al amanecer, los primeros rayos de sol iluminaron el rostro de Salvador. Abrió los ojos lentamente, y vio a Dayana profundamente dormida, acurrucada en su pecho. Él la miró con ternura, admirando su belleza mientras su mano acariciaba suavemente su cabello.
De repente, sintió una corriente eléctrica recorrer su cuerpo al recordar la noche anterior. Nunca había sentido tanta pasión junto a una mujer. Se sentía vivo, feliz y, sobre todo, más enamorado que nunca.
Dayana se movió ligeramente, abrie