Cruces de corazones. Capítulo 28. El fin de una parte de la historia.
Lucero se quedó sin palabras al ver a sus padres frente a ella con los mariachis. No podía creer que hubieran venido después de todo lo que había pasado entre ellos. Miró a Santiago, quien le apretó la mano con cariño, dándole el apoyo que necesitaba en ese momento.
—¡Vinieron! —exclamó sorprendida sin poder creerlo.
—Si mi amor, vinieron —respondió él viendo como a su esposa le brillaban los ojos de la emoción— ¿Quieres bajarte para saludarlos?
—¿Tú estás de acuerdo? —preguntó un poco temerosa