Capítulo 31. Planes infructuosos.
Su madre tragó saliva y bajó la mirada, estaba asustada, mientras pensaba en una explicación creíble para darle.
Sabía que solo era cuestión de tiempo para que Julián descubriera la verdad, por eso para ganar tiempo trató de disimular, aunque al final terminó quebrándose.
—Hola, hijo, ¡Aquí estás! Veníamos pasando, vimos tu auto, y le pedí a Elisa que diéramos la vuelta para ver por qué estabas aquí ¿Te sientes enfermo? —preguntó la mujer con aparente preocupación.
Julián lanzó un gruñido y la