71. ¡BANG! ¡BANG!
Si había algo que le gustaba a Katerina desde siempre, era la música, amaba bailar y sentirse libre con el sonido, sentir como ese sonido invadía su cuerpo y la llenaba de emociones que realmente no podía explicar.
Pero amaba aún más el baile, porque fue el modo por el que conoció al que era su esposo, bailando de manera espontánea en la calle y siendo ella, sin pedirle permiso a nadie.
Nada en la vida, la había preparado para perderse a ella misma, en sus años había visto la muerte de primera