75. UNA BODA, UN BORRACHO Y UN BEBÉ.
—¡No podemos seguir así! No aquí Cristobal, respeta.
—Tu me haces perder la cordura ¿qué estabas pensando cuando te colocaste ese vestido?
Una risa coqueta invadió el silencioso lugar, estaban en una pequeña habitación de la cabaña que un día había pertenecido a los padres biológicos de Martín.
La pareja de esposos, que ahora actuaban como recién casados, había llegado con un par de días de anterioridad, para estar al pendiente de cada detalle de la boda, si bien tanto Ana como su rubio prome