Mundo ficciónIniciar sesiónANA.
—Papá —intento que mi voz suene firme.
—Ana.
—Ayu…ayuda…ayudame —esta vez, no puedo ocultarme, tras mi cortina de humo de mujer fuerte, simplemente estalló en lágrimas.
Tirada sobre el piso frío del apartamento de Martín, abrazada a mis piernas, en una posición deprimente, llamo a mi padre. lo necesito más que nunca, lo necesito más que siempre.







