Alice y Malek salieron de la oficina y se subieron al auto de la castaña por seguridad, el aire fresco de la ciudad les dio la bienvenida. Las luces de los edificios brillaban como estrellas en el suelo, y el murmullo de la vida nocturna comenzaba a hacerse palpable. Alice, con una sonrisa traviesa, miró a Malek y dijo:
—¿Listo para una noche épica? Este lugar es conocido por ser uno de los mejores de la ciudad.
Malek se ajustó el abrigo y respondió con entusiasmo:
—¡Por supuesto! He oído que t