Moscú, quien estaba más cerca de la entrada, se puso de pie y detuvo a Malek antes de que se acercara más al altar, mientras que con un rápido movimiento desenfundó su pistola y le apuntó al pelinegro al pecho.
—¡Moscú no!— Gritó Alice desde el fondo de su corazón.
Mia abrazó rápidamente al pequeño Sami y le cubrió los ojos, al tiempo que Dalton empuñó sus manos y quiso caminar hacia ambos hombres, pero de inmediato Alice lo detuvo tirando de su brazo.
—Tú no te metas— Ordenó la castaña entr