Alice estaba de rodillas frente al espejo, su reflejo, mostrándole a una novia que aún no podía reconocer del todo. El vestido blanco, delicado y etéreo, parecía pesarle más que nunca. Cada pliegue y cada encaje le recordaban la magnitud de lo que iba a suceder en cuestión de minutos. Temblaba, no solo por los nervios, sino por la mezcla de emoción y miedo que la invadía.
—¿Por qué estoy tan nerviosa? —Murmuró para sí misma, apretando las manos sobre sus muslos. La habitación, decorada con flore