241: Quiero hacerlo
En medio del cálido ambiente de la mansión, mientras los murmullos familiares se entrelazaban con las risas ocasionales de Dalia jugando cerca de sus padres, Dalton observaba a su hijo y a Gabriel. Desde su silla, Dalton vio cómo Samuel, normalmente reservado y frío, parecía empezar a abrirse de alguna manera con Gabriel. El gesto de Gabriel al inclinarse hacia él, la forma en que Samuel parecía permitir ese contacto sin retroceder, fue suficiente para que Dalton entendiera lo que estaba ocurrie