201: La dueña y señora
La atmósfera en la habitación se volvió tensa cuando la puerta se abrió lentamente. Una figura elegante y decidida apareció en el umbral: era la mujer cuya voz había guiado a Gabriel, Lara y Tomás hasta ese momento. Su cabello oscuro caía en ondas suaves sobre sus hombros, y sus ojos, de un intenso color azul, brillaban con una mezcla de determinación y desafío. La tensión se hizo palpable. Gabriel, Lara y Tomás intercambiaron miradas, sabiendo que lo que estaba por ocurr