198: El suero
Alfa se encontraba en el cuarto de control de su nuevo escondite, una habitación oscura y llena de monitores que mostraban diferentes ángulos de las instalaciones. Las luces de los monitores parpadeaban, iluminando fugazmente su rostro con un brillo tenue. Sus ojos estaban fijos en una de las pantallas principales, donde podía ver a Samuel, el joven tenía un aspecto determinado, golpeando incansablemente un saco de boxeo. Samuel llevaba horas entrenando, sus movimientos eran precisos y llenos de