Alice apretó los labios, sintiendo cómo la tensión se acumulaba en su pecho. Sabía que no podían confiar en Martínez, pero también sabía que tenían que ganar tiempo.
—Lo único que sabemos es que están a kilómetros de aquí, en un lugar donde jamás podrán encontrarlos a menos que ellos quieran que eso suceda. —Musitó Dalton, con su voz calmada y medida.
Alice miró a Dalton, buscando alguna señal de duda en sus ojos. Pero él permaneció impasible, su mirada fija en Martínez, el traidor que había os