Capítulo 97: Nunca hubo rechazo.
Las lágrimas de Roxana surcaron su rostro, cada gota, un reflejo del amor desgarrado que aún latía en su pecho.
El viento azotó su cabello mientras corría, impulsada por un dolor tan profundo que solo podía anhelar el fin de su tormento. No había vuelta atrás, ni siquiera una pausa para mirar lo que dejaba; la traición y el quebranto eran demasiado fuertes.
—¡No más! —gritó al vacío, pero el eco de su propia voz era el único que respondía en el silencio de la naturaleza salvaje.
La tierra bajo