Capítulo 8: Una bendición y una maldición.
Yara, luego de la conversación con su familia, de la sorpresa al darse cuenta de su verdadera naturaleza y el profundo dolor de su transformación, ahora yacía convertida en una impresionante loba blanca plateada.
El bosque se volvió testigo del recorrido vertiginoso de la loba Yara, ahora encarnando a Kira, su loba interior. Corrió a través de los árboles, el viento acariciando su pelaje plateado.
Sus patas ágiles dejaban huellas profundas en el suelo del bosque. Una ráfaga de determinación la