Capítulo 38. Lo merecía.
Brad quedó atónito ante la respuesta de Estrella, su mirada se clavó en el intricado medallón que colgaba de su cuello. Donar su propio corazón para salvar a su hijo parecía una tarea inimaginable y aterradora.
Podía oír el crepitar lejano de un fuego, pero no hacía nada para calentar el escalofrío de pavor que le subía por la espina dorsal mientras se planteaba la pregunta que le había estado atormentando desde la revelación.
—¿Cómo sabes que mi corazón puede romper su maldición? —. Su voz era