Capítulo 39. Confesiones.
La luz proyectaba un resplandor etéreo por la ventana de la habitación donde estaban hablando Yara y Brad, frente a frente.
El aire zumbaba con una tensión que hacía que la noche se sintiera cargada, como el momento previo a la caída de un rayo.
—Brad —exhaló Yara, con la confusión grabada en el entrecejo —Dime algo ¿Cómo es posible que nos unamos en un ritual, cuando tu lobo ni siquiera deja que mi loba se le acerque?
—Yara —dijo Brad, con una voz grave que parecía vibrar en el suelo bajo ell