Capítulo 34: Otra vez.
Sin decir una palabra más, el hombre parecido a Brad la tomó en sus brazos y la besó con una pasión abrasadora. Sus bocas se encontraron en un torbellino de deseo, y ambos se dejaron llevar por la intensidad del momento.
La habitación se llenó del sonido de sus respiraciones entrecortadas y sus gemidos de placer.
Las manos Brad exploraban ansiosamente el cuerpo de Yara, como si estuviera buscando algo perdido durante mucho tiempo.
Dentro del hombre, su lobo se resistía.
“No, no puedes caer, el