Capítulo 105. La aparición de Harvey.
Nácar corría. El bosque era un borrón de sombras y luces lunares, pero ella no miraba atrás. Los pasos resonaron, brutales y determinados. La tierra bajo sus pies se convertía en enemiga, desleal, traicionera, amenazando con hacerla tropezar.
"No puedo parar," se repitió, el aliento cortado por el esfuerzo y el temor.
—¡Ahí va! —gritó una voz lejana, mezclándose con el latido salvaje en su pecho.
Sintió un frío sudor empapando su espalda, Nácar mantenía el ritmo, sus ojos encendidos como si f